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    QUE ES HO’OPONOPONO – por Joe Vitale

    Sunday, May 31st, 2009

    Hace dos años, escuche hablar d un terapeuta en Hawaii quien curó
    un pabellón completo de pacientes criminales insanos sin siquiera
    ver a ninguno de ellos. El psicólogo estudiaba la ficha del recluso
    y luego miraba dentro de si mismo para ver cómo él había creado la
    enfermedad de esa persona. En la medida en que el mejoraba, el
    paciente se mejoraba.

    La primera vez que escuche hablar de esta historia, pensé que era
    una leyenda urbana. ¿Como podía cualquiera curar a otro con solo
    curarse a si mismo? ¿Como podía aunque fuera el maestro de mayor
    poder de auto curación curar a alguien criminalmente insano? No
    tenia ningún sentido, no era lógico, de modo que descarte esta
    historia.

    Sin embargo, la escuche nuevamente un año después. Escuché que el
    terapeuta había usado un proceso de sanación Hawaiano llamado
    “oponopono”. Nunca había oído hablar de ello, sin embargo no podía
    sacarlo de mi mente. Si la historia era totalmente cierta, yo tenía
    que saber más. Siempre había entendido que “total responsabilidad”
    significaba que yo soy responsable de lo que pienso y hago. Lo que
    esté mas allá, está fuera de mis manos. Pienso que la mayor parte
    de la gente piensa igual sobre la responsabilidad. Somos
    responsables de lo que hacemos, no de lo que los otros hacen – pero
    eso está equivocado.

    El terapeuta Hawaiano que sanó a esas personas mentalmente enfermas
    me enseñaría una nueva perspectiva avanzada sobre lo que es la
    total responsabilidad. Su nombre es Dr. Ihaleakala Hew Len.
    Probablemente hayamos pasado una hora hablando en nuestra primera
    conversación telefónica. Le pedí que me contara la historia total
    de su trabajo como terapeuta.

    Él explicó que había trabajado en el Hospital Estatal de Hawai
    durante cuatro años. El pabellón donde encerraban a los locos
    criminales era peligroso.
    Por regla general los psicólogos renunciaban al mes de trabajar
    allí. La mayor parte de los miembros del personal allí caían
    enfermos o simplemente renunciaban. La gente que atravesaba ese
    pabellón simplemente caminaba con sus espaldas contra la pared,
    temerosos de ser atacados por sus pacientes. No era un lugar
    placentero para vivir, ni para trabajar ni para visitar.

    El Dr. Len me dijo que el nunca vio a los pacientes. Firmo un
    acuerdo de tener una oficina y revisar sus legajos. Mientras miraba
    esos legajos, el trabajaría sobre si mismo. Mientras el trabajaba
    sobre si mismo, los pacientes comenzaban a curarse.
    “Luego de unos pocos meses, a los pacientes que debían estar
    encadenados se les permitía caminar libremente” me dijo. “Otros que
    tenían que estar fuertemente medicados, comenzaban a mermar su
    medicación. Y aquellos que no tenían jamás, ninguna posibilidad de
    ser liberados, fueron dados de alta”. Yo estaba asombrado. “No
    solamente eso” continuó, “sino que el personal comenzó a gozar
    yendo a trabajar.”
    “El ausentismo y los cambios de personal desaparecieron. Terminamos
    con más personal del que necesitábamos porque los pacientes eran
    liberados y todo el personal venia a trabajar. Hoy ese pabellón
    esta cerrado.”

    Aquí es donde yo tuve que hacer la pregunta del millón de dólares:
    “¿Qué estuvo haciendo usted con usted mismo que ocasionó que esas
    personas cambiaran?”
    “Yo simplemente estaba sanando la parte de mi que los había creado
    a ellos”, dijo él. Yo no entendí. El Dr. Len explico que entendía
    que la total responsabilidad de tu vida implica a todo lo que está
    en tu vida, simplemente porque está en tu vida, y por ello es tu
    responsabilidad. En un sentido literal, todo el mundo es tu
    creación.

    Esto es duro de tragar. Ser responsable por lo que yo hago o
    digo es una cosa. Ser responsable por lo que cualquiera que esté en
    mi vida hace o dice es otra muy distinta. Sin embargo la verdad es
    esta: si asumes completa responsabilidad por tu vida, entonces todo
    lo que ves, escuchas, saboreas, tocas o experimentas de cualquier
    forma es tu responsabilidad porque ésta en tu vida. Esto significa
    que la actividad terrorista, el presidente, la economía o cualquier
    cosa que experimentas y no te gusta, esta allí para que tu la
    sanes. Ello no existe, por decirlo así, excepto como proyecciones
    que salen de tu interior. El problema no está con ellos, está en
    ti, y para cambiarlo, debes cambiar tú.

    Se que esto es difícil de captar, mucho menos de aceptar o de
    vivirlo realmente. Achacar a otro la culpa es mucho más fácil que
    asumir la total responsabilidad, pero mientras hablaba con el Dr.
    Len, comencé a comprender esa sanación de él y que el ho’oponopono
    significa amarte a ti mismo.

    Si deseas mejorar tu vida, debes sanar tu vida. Si deseas curar a
    cualquiera, aún a un criminal mentalmente enfermo, lo haces
    curándote tu mismo.

    Le pregunte al Dr. Len como se curaba a si mismo. Qué era lo que él
    hacía exactamente cuando miraba los legajos de esos pacientes.

    “Yo simplemente permanecía diciendo ‘Lo siento’ y ‘Te amo’, una y
    otra vez” explicó él.

    “¿Sólo eso?”

    “Sólo eso.”

    “Resulta que amarte a ti mismo es la mejor forma de mejorarte a ti
    mismo, y mientras tú te mejoras a ti mismo, mejoras tu mundo”

    Permíteme darte un rápido ejemplo de como funciona esto: un día,
    alguien me envía un e-mail que me desequilibra”. En el pasado lo
    hubiera manejado trabajando sobre mis aspectos emocionales tórridos
    o tratando de razonar con la persona que envió ese mensaje
    detestable. Esta vez yo decidí probar el método el Dr. Len. Me puse
    a pronunciar silenciosamente “lo siento” y “te amo”. No lo decía a
    nadie en particular. Simplemente estaba invocando el espíritu del
    amor para sanar, dentro de mi lo que estaba creando la
    circunstancia externa.

    En el término de una hora recibí un email de la misma persona. Se
    disculpaba por su mensaje previo. Ten en cuenta que yo no realicé
    ninguna acción externa para lograr esa disculpa. Yo ni siquiera
    contesté su mensaje. Sin embargo, sólo diciendo “te amo”, de algún
    modo sané dentro de mí lo que estaba creando en él.
    Mas tarde asistí a un taller de ho’oponopono dirigido por el Dr.
    Len. Él tiene ahora 70 años de edad, es considerado un chaman
    abuelo y es algo solitario.

    El alabó mi libro “El Factor Atractivo”. Me dijo que mientras yo me
    mejoro a mi mismo, la vibración de mi libro aumentará y todos lo
    sentirán cuando lo lean. En resumen, a medida que yo me mejoro, mis
    lectores mejorarán.

    “¿Y qué pasara con los libros que ya he vendido y han salido de
    mi?” pregunté.

    “Ellos no han salido” explicó él, una vez más soplando mi mente con
    su sabiduría mística. “Ellos aún están dentro de ti”. En resumen,
    no hay afuera. Me llevaría un libro entero explicar esta técnica
    avanzada con la profundidad que ella merece.

    “Basta decir que cuando quiera que desees mejorar cualquier cosa en
    tu vida, hay solo un lugar adonde buscar: dentro de ti. Cuando
    mires, hazlo con amor”.

    Éste es uno de esos mensajes que literalmente cambian la vida.
    Hemos oído muchas veces que nosotros creamos nuestra realidad, que el mundo es un reflejo de quien somos, que todos somos uno, que todo comienza y termina en ti, etc., etc. Pienso que ustedes los conocen a todos. Es otra historia ver cuanto comprendemos verdaderamente de la esencia de todas esas afirmaciones. Sin embargo, en mi humilde opinión, la simplicidad del mensaje en esta historia presiona nuestras teclas y hace caer la ficha. ¡Es tan simple!
    A todos y cada uno de ustedes: ¡Lo siento! ¡Te amo!